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sábado, 28 de agosto de 2021

El necio

 "Por Curros Enríquez se encaminó hacia el Puente Nuevo; acodado en el petril contempló el río descender mansamente, pero tuvo la elegancia de no filosofar en torno al asunto, quizá porque no había cometido la torpeza en su vida de leer nada referente a ello. El necio es un hombre que filosofa cuando sólo hay que vivir, meditó."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.54.

lunes, 27 de julio de 2020

Un fresco inexistente

"Aínda estiven un bo cacho intentando tomar un fresco inexistente. Xa con noite pecha -sabéndome sospeitoso de ser considerado un dos moitos miróns que perseguen as parellas que buscan agocho nas beiras do río para botar un canivete- alanquei por unhas rochas arriba e cheguei á Rúa do Mercado. Parei nun par de tascas onde lle tomei uns bocados de tortilla que moito ben me fixeron, e logo dirxinme cara ás obras do Centro Comercial. Dei un pequeno rodeo e atravesei a Ponte Nova ata Sáenz Díez. Xa era case media noite."

Diego Ameixeira, O cidadán do mes. Ed. Xerais, 2006, páx. 32.

jueves, 23 de julio de 2020

O nariz coma unha pataca

"Era un home pequenote e moi gordecho, con coloretes nas fazulas e o nariz coma unha pataca. O Miño baixaba a niveis mínimos, mais notábase que abriran as comportas da Presa de Velle porque algúns coiñais viñan de quedar sepultados baixo as augas. O pescantín meteuse no río ata a altura dos xeonllos, nun pequeno recodo entre dúas correntes onde de cando en vez trouleaba algún escalo. A cada pouco enganchábaselle o anzó nuns garabullos. Eu vixiaba os seus movementos dende a beira, fumando sen parar e distráendome co paso dos automóbiles pola Ponte Nova."

Diego Ameixeira, O cidadán do mes. Ed. Xerais, 2006, páx. 30.

martes, 25 de diciembre de 2018

Apenas unos instantes

"Salió hacia el río (piensa que es una costumbre que le ha quedado, cual animal querencia, del remoto amor adolescente). Por el camino se encontró con dos viejos amigos. Se fueron los tres por la carretera de Oira y llegaron hasta cerca del pueblo. (...) Al regreso se detuvieron un rato en el Puente Nuevo. El sol, ya en el ocaso, se dejó ver apenas unos instantes..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.113

lunes, 24 de diciembre de 2018

El día de Nochebuena

"El día de Nochebuena, poco antes de la hora convenida para la cena familiar, salió de casa con el pretexto de recoger unos apuntes en casa de un amigo, allí muy cerca.

  Se encaminó sin vacilación alguna hacia el río. Había niebla, una niebla densa, blanda, como algodón, que ponía en los labios un sabor ligeramente agrio; en las calles, las luces de las farolas componían pequeños ámbitos esféricos, como globos macilentos; casi no se distinguían las escasas personas que pasaban apresuradas, con las que él -sin duda- se cruzó.

 (En noches así, en las proximidades del río la niebla se espesa hasta tal punto que se tiene la impresión de vagar por una atmósfera irreal, una suerte de caos primordial, al margen del espacio, del tiempo...)

  Tal vez iba pensando que aquello era lo suyo, que al cabo regresaba al regazo materno de los cuentos; acaso, en el momento de arrojarse desde el Puente Nuevo, su conciencia no estaba ya en la circunstancia inmediata; traspuesto el umbral, aventurado con pasión el primer paso, se adentraba ya en la entraña insondable del misterio.

(...) escribió con letra firme: "Sólo quiero descansar de vivir".

....................................................................................................................................................................................porque la niebla es un reclamo del río, una apremiante llamada que sólo algunos -muy pocos- son capaces de comprender, incapaces de desoír..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.111

viernes, 21 de diciembre de 2018

Amplias, beatíficas faldas

"El caso fue que una tarde cogió, como todas, su pequeña silla (la que le servía en las iglesias de reclinatorio) y, en vez de encaminarse al rosario, como cada día, se fue desde el Parque de San Lázaro, carretera abajo, hasta el Puente Nuevo. Allí, colocó la silla junto a la barandilla, se encaramó y, alcanzado que hubo la necesaria estatura, se dobló por la cintura, como si fuese a contemplar el agua, y se tiró de cabeza al río. Quiso la veleidosa fortuna que campanease en el aire y que sus amplias, beatíficas faldas se abriesen como un paracaídas retardando el descenso, amortiguando la caída sobre el agua, en la que quedó flotando unos momento, no lejos de la orilla y con tan buena suerte que un fortuito pescador tuvo tiempo de echarse al agua y llegar hasta ella cuando estaba empezando a hundirse.

  La atendieron en una casa de la ribera. No tenía más que un susto morrocotudo, y una de las primeras cosas que dijo al irse recobrando fue: "¡La silla!, ¡está en el puente!"."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.106

El Puente Nuevo (ou Ponte Nova) de Ourense, inaugurado en 1918, cumple este año que termina su primer siglo de existencia.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Los puentes y la niebla

"Los puentes tentaban a los presuntos suicidas; los puentes y la niebla con su caótica apariencia. ¡Cuántas veces, en las noches nebulosas, a su paso por los puentes, los apasionados adolescentes, ávidos siempre de sensaciones nuevas, escuchaban su llamada secreta, tentadora...! (...)

 [se mete decidido en el agua; se va adentrando (en aquella parte, entre los dos puentes, el Nuevo y el Viejo, hay poca profundidad e incluso en invierno es posible llegar hasta casi el medio del río sin perder pie); el agua tira de él, lo hace vacilar; cae y aún trata de levantarse, de mantenerse, chapoteando a la desesperada, queriendo volverse atrás (oían sus gritos inarticulados, terribles), pero la corriente lo arrastra...].".

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág. 103-104

viernes, 7 de diciembre de 2018

"Ya empieza a quedarse"

"El día de la marcha fueron todos a la estación. De regreso, al paso por el Puente Nuevo, entre los atropellados comentarios con que trataban de enmascarar la emoción, alguien repitió una de las frases "sacramentales" del ausente: "¡Que no seas cabezota, hombre, que no seas bestia...!", y otro comentó: "Ya se fue. Se acabó". El poeta de "Finisterre", cual si el comentario se espejara en el remanso de la metáfora, sentenció: "Ya empieza a quedarse"."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.67-68

viernes, 23 de noviembre de 2018

Orillar, entrever

"Él, ahora, solo, recuerda aquel día, los momentos anteriores al que la fotografía ha retenido de algún modo; recuerda el momento en que ella, al contemplar la perspectiva del Puente Nuevo y el Puente Viejo al fondo, desde la considerable altura del Viaducto donde están, dice con voz velada "¡Qué altos estamos!", y él responde, sin afectación, con naturalidad donde se confunden en verdad las circunstancias físicas y metafísicas, "Sí, estamos más cerca del cielo".

  Ahora, solo, definitivamente solo, piensa que han sido vanos todos sus esfuerzos por retener el amor, como si su vida fuese también un agua fluyente, apasionada, anhelando siempre quedarse en las riberas sosegadas que no le es dado sino orillar, entrever..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.50-51

martes, 13 de noviembre de 2018

Lugares propicios

"Las riberas del Miño, por su belleza, son lugares propicios -proclives- a los sueños, al ensueño, al amor...

  Ella vivía cerca del río. Desde el Puente Nuevo se veía la casa: las galerías azules, la huerta, el  muro terminal... La huerta se escalonaba en bancales por la pendiente de la ribera y estaba contenida por un muro alto, abalconado sobre el río como un malecón; en las riadas, el agua rondaba el muro; a veces llegaba hasta él y lo acariciba con sus manos apasionadas, temblorosas..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41-42

domingo, 11 de noviembre de 2018

Las riberas

"Las riberas del Miño a su paso por el valle de Orense están condicionadas por la presencia de la ciudad: las huertas y viñedos llegan casi hasta la orilla del agua (algunas casas están tan próximas que las riadas las alcanzan); hay tres puentes: el Viejo, el Nuevo y el Viaducto (de reciente construcción)."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41

viernes, 19 de octubre de 2018

Puente Nuevo


"Ellos fueron una vez de paseo con el padre por la carretera del Puente Nuevo y vieron el río de lejos, pero luego se olvidaron y lo confundían en el recuerdo con los regatos de la aldea (...) Pero aquí, en Orense, el río era algo fabuloso, temido aún y ya deseado, cuya aurora incipiente los deslumbraba ya a través de los frondosos comentarios de los hermanos mayores."

         
  Julio López Cid,   El Río, pág.17, Duen de Bux, Ourense 2008

viernes, 25 de mayo de 2018

Un milagre no río

"El respondeu cun bico e unha aperta e logo dirixiuse de novo ao meu pai para preguntarlle se era certo que os cóengos estaban preparando un milagre no río, entre a Ponte Nova e a Ponte Vella, como se dicía por Madrid, que pensaban salvar por intercesión persoal e directa da Virxe María a un neno afogado. Papá mirouno sen acritude e chamoulle herexe de maneira cariñosa, e mamá torceu a cara para disimular a risa que naquel momento se lle pintaba na boca, aquel ricto irónico que non podía disimular cando se falaba dos curas ou as misas de papá."

Carlos Casares, O sol do verán. Ed. Galaxia, Biblioteca Carlos Casares, nº3. 1ª edición, 2002; 4ª edición nesta colección, Vigo, 2011. Páx. 18.

martes, 23 de mayo de 2017

A pel a flor de lume

"Pasa un coche pola Ponte Nova e pérdese entre os arbres da curva da morte, continúa o ruido pola rua do Paseo, seguro, casi seguro que por alí mismo vai. Despóis, seguro, baixará pola Diagonal, collerá polo Progreso e torcerá logo de cara ó barrio das nenas, de cara ó barrio aquil no que un día entraron por primeira vez ca pel a flor de lume, lembranzas que hoxe aiquí se xuntan como si un vento forte abrira de repente as portas do tempo que pasóu."
 
Carlos Casares, Cambio en tres, ed. Galaxia, colección "Illa Nova", Vigo, 1969, 1ª edición, páx.84

domingo, 14 de mayo de 2017

Na moto

"Saen correndo na moto, enfilan a carretera da Ponte Nova e torcen á dereita pra coller por Oira, segunda, cambio, xa en directa, qué gusto iste airiño fresco que dá na cara. A xente regresa da piscina pública, en coche, a pé, nos autobuses urbanos, a pé,  hala, bestia, hala, corre que...
           e non se oien as últimas palabras que deberon ser...

           que xa pararás. O aire infla a camisa, a camisa sóltase do pantalón e queda flotando ó vento. -Oie. -Qué? -Si non houbera xente íbamos á piscina. -¿Cómo? -Que ibamos á piscina. -Non, home, a estas horas está chea de xente.

  Tiran adiante, deixan atrás o desvío que leva á piscina e siguen despaciño porque empezan a mirar qué sitio será millor."

Carlos Casares, Cambio en tres, ed. Galaxia, colección "Illa Nova", Vigo, 1969, 1ª edición, páxs. 73-74

martes, 9 de mayo de 2017

iste gran barco de pisos outos

"Os ruídos da noite pétanlle na lembranza, a lembranza faise mui clara i entre o croar das rás i os acelerós dos coches que pasan pola Ponte Nova oie unha voz de muller que dí "Pedro, ven pronto que o rapaz non durme" e no patio érguese unha sombra, xa vou, cansa, lenta de calor. lenta, lenta, que vai cruzar por debaixo da fiestra agora A sombra cruza e il dalle unha chupada ó cigarro e levanta os ollos hasta atoparse cas luces da cidá, quén sabe cómo cada vez máis grande, cada vez máis segura, porque si sacas a fundición do Couto i a fábrica de estructuras metálicas da Lonia, qué soporte queda sosteñendo iste gran barcos de pisos outos, de rascaceos con portas que se abren por medio de células fotoeléctricas, esta colmea de bares, whisky-clubs, salas de festas, cafés, cafeterías en cuios recintos aseguran que de cando en cando un suceso estrano"

Carlos Casares, Cambio en tres, ed. Galaxia, colección "Illa Nova", Vigo, 1969, 1ª edición, páx. 69-70

domingo, 23 de abril de 2017

Donas da noite

"O Lisardo remata o cigarro e tira a colilla pola fiestra. Alguén está fumando no balcón de enfrente, alá na oscuridá fonda fonda do patio. É unha luciña roxa que se encende e que se apaga, como un pulso lento. As rás siguen a croar, donas da noite, sin a rivalidá dos coches que soilo pasan xa de cando en cando pola cima da Ponte Nova, igual que sempre. Despóis iranse  apagando as luces da cidá i o calor desta noite quente do mes de xulio escurrírase pouco a pouco."

Carlos Casares, Cambio en tres, ed. Galaxia, colección "Illa Nova", Vigo, 1969, 1ª edición, páxs. 17-18

sábado, 22 de abril de 2017

Polos acelerós dos coches

"A última vez que estuvo nesta habitación pérdeselle xa na lembranza, un pouco lonxe, hai catro anos,
non, aínda non,
fará catro anos pró 24 do mes que entra,
sí,
catro anos pró 24 de agosto. Pero agora parécelle que nunca se foi de aiquí e de novo os ruidos da noite van recuperando o lugar que lles corresponde no recordo:
o croar das rás nos charcas da Ladeira, lonxe, máis lonxe do que poidera pensar, apagadas de cando en cando polos acelerós dos coches que pasan pola Ponte Nova, sempre igual, como si nada houbera cambiado, como si esta noite quente do mes de xulio se repetira moitas, moitas veces, apenas diferente, un pouco máis triste cada vez pero igual no fondo."

Carlos Casares, Cambio en tres, ed. Galaxia, colección "Illa Nova", Vigo, 1969, 1ª edición, páxs. 13-14

miércoles, 26 de octubre de 2016

Os coiñais da ribeira

"O avogado vivira en General Aranda -conforme dicía o papeliño co enderezo que me entregara a súa secretaria xunto coas chaves-, e iso obrigábame a cruzar o río. Fíxeno pola Ponte Nova e, se puidesen circular os turismos, meteríame polo Viaducto. O caso era pasar o máis lonxe posible do Ribeiriño. Con todo, non puiden evitar unha ollada de esguello cara ó leste. Por fortuna, o Miño fai unha reviravolta á altura da Ponte Vella, e non se divisaban os meus arrabaldos.

  A General Aranda, ou sexa á rúa do Cuartel, non a pararon de todo os constructores. Ficaban varias casiñas con hortas que baixaban ata os coiñais da ribeira. Onde empata con Rosalía de Castro, comezaron a erguerse os rañaceos, uns armatostes de edificios, de catro ou cinco andares, rematados en terraza. Ese detalle diferenciábaos doutros bloques do barrio, nos que, a falta de tendal no tellado, ondeaba a roupa en corredores e xanelas."

Bieito Iglesias, "O que enganan as iguanas" en  miss Ourense, ed. Galaxia, Vigo, 1994, páx.141-142