Mostrando entradas con la etiqueta antón tovar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antón tovar. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de octubre de 2021

Antón Tovar

 A Limia

Fomos á Limia a miña amada i eu

fomos á Limia a saudar a terra longa,

a chaira longa de carballos, castiñeiros

e lameiros de coor de mar, no meio dos centeos.

Andaban recollendo a colleita das patacas.

As medas de centeo, redondas co seu teito de palla

parecían cachoupiñas amarelas.

Andivemos os camiños e comemos as amoras das silveiras.

A Limia é un mar de longos ventos,

de paseniños carros que van cantando a fío,

tal como unha fonte deita a iauga no chan,

que van cantando como canta un merlo.

A Limia é a miña terra. Agora eu tiña

catro ollos pra ollala, os meus i os da miña amada.

Na Limia nascín eu, nos brazos da nai miña

vín por primeira vez o sol i a chuvia

e quén sabe si o voa que revoa de algunha volvoreta.

Antón Tovar, O vento no teu colo. (1974)

Tal día coma hoxe de hai cen anos nacía Antón Tovar na aldea de A Pereira (Rairiz de Veiga), na Limia.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Entrada nº 1.500: Magostos


MAGOSTOS
Se entregaron al sol en el estío
con sus racimos palpitantes
las viñas de la tierra;
una savia profunda
subió por los castaños hasta el fruto.
Ahora estalla su ventura.
Bajo las leñas, en los prados,
montañas y pinares,
la tierra es llama.

Nuestros ojos gastados
tiemblan ante su pulso.

Toda la tarde hasta la noche
la tierra se ilumina
de un polo al otro polo,
desde sombra hasta luz
y luego a sombra.

Magostos del otoño
con castañas que estallan,
y el vino rojo en las gargantas
y las mejillas encendidas
de las muchachas!
Magostos del otoño,
otoñada de lumbres deshojándose!

Monte. Alegre monte
con Orense a los piés
empezando en un bosque de cruces.
Alegre monte de la muerte!

Ya se marchitan las hogueras humeantes
y el sol a su compás humano
desvanece su brasa.
Ya la noche en el cielo
quema sus árboles de estrellas.

Dispersa el viento
carbones apagados.
Nosotros cantamos en la noche.

Mi Montealegre de los dos!

Ha de volver de nuevo el viento
para otras lumbres y canciones
y nuestras manos,
que enlazamos con ansia,
no podrán encender ya más hogueras.

Cantemos, sí, cantemos
tiznados de ceniza
y de alegría. ¡Abrázame
pues tus brazos me amparan de la muerte!

Antonio Tovar. El tren y las cosas.La Editora Comercial, Orense, 1960. Páxs. 21-22

Celebramos a entrada mil cincocentas coincidindo co tempo dos magostos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"Loa"



"Saludemos la genial y severa figura de Curros Enríquez. Sin él, sin su profundo sentimiento de la justicia, su acento bronco o cándido, sin acomodos, no puede ser explicada la vida intelectual y la sociedad literaria de la Galicia de su tiempo. En relación con las conmemoraciones feijonianas aparece en el "Album de Casdemiro", honra el concurso literario con tres de las mejores composiciones gallegas de su arte poderoso, de su profundo amor a Galicia.  Una de ellas es la leyenda "A Virxe do Cristal", para muchos la rosa insigne de la Poesía Gallega moderna. La compuso con el pensamiento unido a la memoria de su madre. Directamente al nombre del P. Feijóo dedicó una singular composición en verso castellano, una "Loa", escrita en fluido metro en "horas veinticuatro", como tantas de Lope, para la compañía infantil de Luis Blancy, por ella representada en el Teatro Principal de Orense, el 3 de junio de 1879. El objeto era el eterno en el siglo de los cambios y crisis, de las cuentas por reales: allegar fondos para la estatua del P. Maestro. Al año siguiente fue impresa en la imprenta de A. Otero, con dedicatoria al escritor y protector de escritores José Ogea. En la empresa mostró el autor de "A Virxe do Cristal", su facilidad de versificador en castellano semejante a la de Zorrilla, sobre un argumento desplazado en sus ejes afectivos."

Ramón Otero Pedrayo, El Padre Feijóo: Su vida, doctrina e influencias, Instituto de Estudios Orensanos "Padre Feijóo", Orense, 1972, pág.755

domingo, 29 de junio de 2014

Barrio extraño

Ayer
era mi barrio viejo
como un navío en fiestas.
Se adornaba de músicas y fuegos,
un río humano
corría por sus calles, el deseo
agigantaba a trompetazos su canción,
y, por las rúas populares, había un vuelo
de cálidos alcoholes.
La vida ayer andaba
 a torbellinos por mi barrio viejo...

Aquel del Puente junto al río
y el croar de las ranas, y en invierno, 
allá en las márgenes huidizas, los gitanos
con sus fogatas lentas, lentos
humos que hasta las nubes ascendían.