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lunes, 30 de septiembre de 2019

Murió de la tristeza


“Los lobos aguantan mal el cautiverio y Manuel Blanco Romasanta, al año de estar cautivo, murió de la tristeza que ocasiona la falta de libertad, hay personas que son muy sensibles al encierro y reaccionan hasta con la muerte, a los gorriones también les pasa. En la parroquia de San Verísimo de Espiñeiros, en Allariz, se estuvo diciendo una misa por el alma del hombre lobo todos los 29 de febrero, o sea en cada año bisiesto, hasta que se perdió la costumbre con la guerra civil. La campana de San Verísimo de Espiñeiros es tan noble y agradecida que toca a gloria cuando le da el sol, la gente que no lo sabe se confunde.”

Camilo José Cela (Premio Nobel de Literatura 1989). Mazurca para dos muertos. (1983) Círculo de Lectores. Barcelona, 1989. Pág. 91.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Nada máis se soubo da súa vida


Nada máis se soubo da súa vida nin da súa morte ata fai ben pouco. Moitas foron as especulacións durante anos: José Domínguez fala da posibilidade de que morrera en Celanova, seguindo ao historiador Alfredo Cid Rumbao; versións populares falaban de que fora asasinado por un garda nas montañas, tratando de comprobar se era verdade a transformación en lobo, e probando de paso a ver se as balas non lles facían dano, Risco recolle esta opción; outras versións orais, como a transmitida por Bernardino Coello falan de que escapou ou foi liberado vivindo nunha aldea cerca de Allariz durante moitos anos, deixando incluso descendencia; Nicanor Romasanta Villar di que o seu avó Julio Villar, de Esgos, contaba que morrera aforcado nun gran carballo que hai en Santa Baia de Esgos, onde naceu unha mandrágora, a herba dos aforcados en múltiples crenzas europeas, xa que nacía aos pés dos patíbulos onde caían os ouriños e o seme das últimas convulsións; outras versións máis recentes, froito de simples especulacións televisivas, eran que podía ter marchado a América, ou rematar os seus días nun manicomio francés baixo as investigacións de Mr. Philips; o mesmo premio Nobel Camilo José Cela fala na súa novela “Mazurca para dos muertos” que morreu ao pouco tempo nun cárcere, sen especificar, e que todos os 29 de febreiro, ata a guerra civil,  ofrecíanlle unha misa na capela de San Verísimo de Espiñeiros en Allariz; non faltan as versións máis románticas do caso, que sosteñen que o Tendeiro aínda segue libre polos montes da serra de San Mamede convertido nun canis lupus.

Pero as recentes investigacións veñen demostrar que todas eran erróneas.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

El médico chino escribió una carta

“El cabo Doroteo, además de recitar poesías, toca el arpa, los valses son las piezas que mejor se le dan. A Manuel Blanco Romasanta, el sacaúntos que se convertía en lobo y mataba a la gente a bocados, lo libró de morir en garrote el médico chino, que no era ni médico ni chino sino hipnotizador e inglés, se llamaba Mr. Philips y estaba de profesor de electrobiología en Argel; el médico chino escribió una carta que armó gran revuelo al ministro de justicia español y la reina doña Isabel II, al enterarse de los avances de la ciencia, indultó al reo.”

Camilo José Cela (Premio Nobel de Literatura 1989). Mazurca para dos muertos. (1983) Círculo de Lectores. Barcelona, 1989. Págs. 90-91.

viernes, 10 de mayo de 2019

Mazurca para dos muertos

“El sacaúntos andaba con dos valencianos, don Jenaro y don Antonio, que también tiraban a lobo cuando perdían el sentido; de esto hace ya muchos años, cien o más, pero por aquí todo el mundo lo sabe. El sacaúntos mató a trece bocados, nueve mujeres y cuatro hombres. Una noche en que la luna lo echó a lobo mató a Manueliña García, mujer con la que tenía un hijo, Rosendiño, al que también mató. A Manueliña la llevaba a Santander, que queda muy distante, en la mar de Castilla, donde iba a ponerla a servir en casa de un sacerdote, pero en el lugar que dicen Malladavella, en el bosque de la Redondela, le dio el pronto y los mató a los dos, también los medio devoró. Después estuvo tranquilo algún tiempo, tranquilo y distraído, hasta que se le volvió a borrar la luz y mató a Benitiña García, que era hermana de Manueliña, y a su hijo Farruquiño, que aún mamaba y tenía sabor a pescado, a éstos los mató en Corgo de Boy, que queda más allá de las Arrúas, antes de llegar a Transirelos. El sacaúntos no era muy grande, era más bien pequeño y además tenía los dientes podres. El sacaúntos hizo más muertos, Xosefa García era hermana de Manueliña y de Benitiña, aquella sangre se conoce que le tiraba, y murió en el camino de Correchouso. Y su hijo Xosesiño. Y Toniña Rúa y sus dos hijas Peregrina y Marica, que murieron en Rebordechao, a Toniña la quiso mucho el sacaúntos, estaba muy enamorado de ella y le enseñaba las partes cuando se cruzaban por el monte. También mató a otros cuatro: Xila Millarados, que pastaba puercos en Chaguazoso; Chucha Lombao Celmán, a la que atacó según se llega a As de Xarxes; Fuco Naveaus, un mozo que andaba a pájaros por Prado Alvar, y Benitoña Cardoeiros, una vieja que ya no valía para nada.”

 Camilo José Cela (Premio Nobel de Literatura 1989). Mazurca para dos muertos. (1983) Círculo de Lectores. Barcelona, 1989. Págs. 73-74.