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martes, 14 de diciembre de 2021

Imposiblemente

 "Se acercó hasta el bar Samuel y siguió bebiendo vino (...). Desanduvo a continuación la calle de los Hornos para buscar la muerte que había dejado en una bolsa de plástico y caminó con lentitud por el Paseo hacia el hogar de Máximo, que a esas horas estaría en bata dando vueltas de ciego por las habitaciones, huyendo de su mujer imposiblemente porque no acertaba a adivinar que de quien en realidad escapaba era de sí mismo."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.151.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Calores de marzo

 "Se despidió de Manuel y atravesó la calle de los Hornos, subió las escaleras de la calle del Pájaro y entró en el Mesón del Cocido; tomó otro vino, pidió un cigarrillo al tabernero y comprobó la hora; el atardecer velaba ya un día que había disminuido progresivamente; dentro de poco, sería de noche con el café de la sobremesa en el paladar, una larga noche polar de la que no saldría hasta los primeros calores de marzo."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.150-151.

viernes, 8 de octubre de 2021

Escaso precio

 ""Todo el mundo dice que el aguardiente es milagroso", se animó mientras paseaba de largo por el bar Samuel esperando que se tranquilizase el ánimo del tabernero por no haberle pagado la consumición de la mañana. En una tienda de la calle de los Hornos compró una botella de aguardiente, "quinientas pesetas tres cuartos de litro, serán ladrones", pero justificó la mercancia porque quinientas pesetas por una muerte y un paso más hacia la categoría de Socio de Honor, se le antojó escaso precio. Se sentó en una mesa del bar Queso, pan y vino y pidió una botella de vino y una ración de queso."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.88-89.

jueves, 30 de septiembre de 2021

Una llaga abierta por el sol

 "En una droguería de la Plaza del Hierro adquirió el herbicida que estragaría la precaria salud de López. Paseando por la calle de los Hornos se encontró con Rosa.

-Buenos días, don Eusebio.

-Buenos días, Rosa.

No deseaba aquel tropiezo pero la mujer estaba dispuesta a narrarle la pesadez de los treinta y tres grados, lo fresquitas que eran las mañanas y el gusto que daba caminar temprano por los parques, cuando ya el día era una llaga abierta pero el sol aún no descolgaba sus latigazos sobre las espaldas de los habitantes."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.84.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Sólo el tiempo

" "Después de todo", se habló caminando por la calle de los Hornos, "el tiempo, sólo el tiempo, fue quien se encargó de dar carpetazo al asunto del pobre Vicente". No podría echarse atrás; lo había programado e iba a aceptar el reto. Entró en el bar Samuel.

-Una copa de licor, Samuel."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.32-33.

martes, 27 de julio de 2021

De bruces con la lluvia de la noche

 "Escuchó en la radio la cartelera de cines para ver si podía emplear el tiempo desde las ocho de la tarde en una película pero ninguna atrajo su atención; "es lógico", recapacitó, "ningún director, ningún actor es de mi época" y además no le apetecía salir, darse de bruces con la lluvia de la noche, encontrar el bullicio crepuscular de la calle de los Hornos, regresar a casa y encontrar el orden desmesurado de cada día."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.22.

martes, 15 de septiembre de 2020

Media cidade

 "E supoño que era certo. Anos atrás, Basuco presentárase na cidade disposto a mudar de vida. Contaban que traballara un tempo nun taller mecánico da Estrada da Granxa, mais ao pouco convertérase nun dos habituais mercadeando perico pola Praza de San Marcial. Todo o mundo sabía que tempo despois alugara un piso na Rúa dos Fornos, dende onde abastecía a media cidade."

Diego Ameixeira, O cidadán do mes. Ed. Xerais, 2006, páx. 106.

sábado, 29 de agosto de 2020

Bebedeira

 "Non había maneira de que refrescara. A temperatura era dificilmente soportable, sobre todo se un tiña o costume de conciliar o sono polas noites. Vímonos metidos na voráxine de borrachos que campaban ás súas anchas pola Rúa Pizarro adiante, dispostos a engordar a bebedeira. Cheiraba a mexo, a sobaco mal ventilado e a perfume accesible. Descendemos ata a Praza dos Fornos e chegamos aos Xardíns do Padre Feixóo, onde sentamos no único banco en que non había restos desa cousa á que a rapazallada lle chama botellón."

Diego Ameixeira, O cidadán do mes. Ed. Xerais, 2006, páx. 72.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Recuperar forzas

 "Agardei a que se disolvese a manifestación e sentín que necesitaba  un bo paseo pola rúa dos Fornos. Tiña que recuperar forzas. Parei un bo cacho na barra do Vereda, onde tomei unhas canas mentres enganaba o pensamento con varias relecturas da folla parroquial. Logo fun directo ás tostas de salmón do Fontefría e por máis cervexa, pero sen descoidar os chourizos ao viño da Cantina do Pedro e as patacas ali-oli do Frade, onde preferín un par de mencías para acompañar a tapa."

Diego Ameixeira, O cidadán do mes. Ed. Xerais, 2006, páx. 59.

martes, 27 de marzo de 2018

O cristal da fiestra

"El, en cambio, comezou por facer o relato directo e detallado do que sabía: como dous individuos vestidos con mono de traballo e gorra na cabeza entraran de súpeto no Café Royalty e empezaran a disparar contra os mozos que ocupaban o ventanal da entrada, á esquerda da porta. Contou despois como un dos rapaces que estaban sentados, ó sentir os tiros, escachou o cristal da fiestra e saltou á rúa e como un dos que disparaban, ó ver que fuxía, saíu correndo detrás del pola Rúa do Progreso adiante, entre a xente que se apartaba abraiada, ata que diante do Bar Fornos, puxo un xeonllo en terra, levou a pistola ata a altura dos ollos, apuntou e atravesouno polas costas."

Carlos Casares, Deus sentado nun sillón azul. Ed. Galaxia, colección literaria, nº 138. 1ª edición, Vigo, 1996. Páx. 194.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Todas as mesas de todos os bares

"En realidade, estiveramos sentados en todas as mesas de todos os bares posibles onde nunca entraba a policía, "territorios liberados" que seguían engordando en densidade, ano tras ano, entre a Rúa dos Fornos e a Lepanto, pasando antes pola Rúa da Paz e as inmediacións do conxunto catedralicio. Transporteime dez anos atrás e vinme naquela barra, menos canso e máis roxelo, máis tolerantes coas resacas e..."
Diego Ameixeiras, Baixo mínimos, ed. Xerais, xuño, 2004, páx.91

sábado, 21 de febrero de 2015

Unha "descoberta" pola rúa

"Agardei na nosa casa, que a baleireza facía tan resoante e triste, até que fose aínda máis entrada a noite.
 A iso das once, saín a facer unha "descoberta" pola rúa dos Austrias, pola das Tendas; voltei pola praza do Trigo, metinme na rúa dos Fornos, saín de novo á do Tecelán. Non atopei con ninguén, nin xiquera co municipal que estaría ao abrigo, no torno da rúa do Paxaro. Non se vía ningunha fiestra acesa por entre aquela morma grisalla outoniza que viña do río."
Eduardo Blanco Amor, Xente ao lonxe , páx. 269, Editorial Galaxia, Vigo 2006 (2ª edición en BBA)

lunes, 12 de enero de 2015

Onda a fonte, dividímonos

"Perseguímolo como puidemos, mais xa nos collera vantaxe. Martiño, que ía diante, viuno entrar na praza do Ferro. O tipo estaba en boa forma, víase. Porque nos deixaba sen folgos, e iso que nós facemos deporte acotío.

 Na praza do Ferro, onda a fonte, dividímonos. Un para cada unha das catro rúas que parten da praza.

 -Xuntámonos diante da catedral, en dez minutos! -berrei eu, meténdome pola rúa da Paz, a dos zapateiros, que xa sabedes que ten moita historia de Nós.

 Raia baixou pola de San Miguel, a dos restaurantes. E Martiño e Lois foron polas de riba, as dos viños."

Ramón Caride, O Capitán Aspanitas e o misterio das Burgas, ed. Xerais, xaneiro 2013, páx.26-27

miércoles, 29 de octubre de 2014

La ciudad era apretada y pequeña

"Al pasar nota, pues se destacan como armaduras entre sayos y su padre las señala y comenta, las moradas
nobles; algunas hoscas y torreadas como la casa bellamente conocida por de "la Misa de Alba", la de la Pena Vixía. El palacio del Obispo, con la iglesia de Santa María y su cementerio, forman un grupo de edificios y tránsitos religiosos con la catedral, un conjunto expresivo, de alta dignidad histórica. Las calles se llaman dos Zapateiros, do Tendal da Figueira, Oscura, de los Fornos, del Pelouriño... Las mejores son las afluentes a la plaza y las que envuelven la catedral. Seguramente, los viajeros se detienen a rezar en la capilla bella y clara del Santísimo Cristo. Y admiran la catedral mejor en la significación mística de sus miembros que en su arquitectura. Las nuevas obras del ábside, como la capilla del deán Armada, les dan idea de un estilo moderno, universal, que acabará sobreponiéndose y anulando tantas vejeces absurdas. Aún pudo alcanzar el joven Feijóo el templo románico, sin duda bellísimo, y en cualquier otro respecto venerable de Santa María, llamada la "Madre" por serlo, como heredero de la primitiva catedral, de las otras iglesias de la ciudad. Vio nuevecito el sencillo templo de los Dominicos, bajo la advocación del Rosario, nueva también Santa Eufemia. La ciudad era apretada y pequeña, muy bien puesta al sol de la tarde. Don Antonio Feijóo comentaría el hecho insólito de la falta de escalera en el templo principal, contaría la batalla de la puerta Norte de la catedral entre los condes de Benavente y Lemos, señalaría en el patín meridional abierto a la alegre plaza de las vendedoras "rianxeiras" como el lugar donde frondeció un tiempo la milagrosa parra de San Martiño, la decana o por lo menos la cepa más antigua, conocida por tradición y referencia del valle orensano. No faltarían casas amigas muy honradas en conceder hospitalidad a Don Antonio Feijóo a la hora de tenderse los manteles. De seguir el viaje no podía demorarse. Al reanudarlo pasan cerca de las Burgas."

Ramón Otero Pedrayo, El Padre Feijóo: Su vida, doctrina e influencias, Instituto de Estudios Orensanos "Padre Feijóo", Orense, 1972, pág.47-48

Imagen: "Retrato del Padre Feijóo" atribuido a Mariano Salvador Maella. 1770, Óleo sobre lenzo. Museo de Bellas Artes de Asturias. Do catálogo da exposición: "Cidadán libre da República Literaria", outubro de 2014, Ourense.

miércoles, 13 de agosto de 2014

As patas do langrán

"No meio da rúa ficaba o perdigueiro montado, con movimentos de ciclista, nun canciño pequecho de ollos acerados que non se podía desfacer das patas do langrán entaladas no vacíos.
 Dapouco recompúxose militarmente o cortexo e seguiu pola rúa dos Fornos."

Eduardo Blanco Amor, Xente ao lonxe , páx. 99, Editorial Galaxia, Vigo 2006 (2ª edición en BBA).

viernes, 16 de mayo de 2014

As botinas do comercio

"Eles levaban morceguís, como os dos paisanos, deses que se mercan na feira do 7, untados de grasa, ou zocos cando chovía, que, tal como decían, mantiñan os pés quentes como roxós. En troques a min as botinas do comercio, decote furadas no meio da sola, collíanme auga no tempo das chuvias, que era coasi todo o inverno, tendo que ire dende a miña casa, na rúa dos Fornos, até a escola de balde que era no Posío, tapado con pariaugas de muller, o da miña nai, xa moi vello, que se daba volta co vento, aínda que fose pouco, e facía rir a todos.

  (...) Tamén teño que decir que a señora Fermina non sabía ler nin escribir, pro levaba moi ben as contas, moi polo miúdo, nuns coadernillos, dos da letra inglesa, que me mandaba mercar na librería do Resvié."

Eduardo Blanco-Amor, Os Biosbardos, ed. Galaxia, 1962, 12ª edición, "O noxo", páx. 29

domingo, 24 de noviembre de 2013

Fuxindo da casa da Nonó



“Saímos alandillando porque xa o Fermín e o Sardina se nos viñan enriba. Ó chegar o calexón da Pena Vixía, o Bocas ordeou: -Temos que nos asoparar. Dentro dun istantiño, xuntámonos na casa da Nonó. Entrade sen petar, pola porta da Santísima Trinidade, pola parte de atrás, que vai dare á cociña...” páx.62 

“Nós botamos pra forra pola porta de atrás e saímos todos tres a eito, coma chuspidos... Detrás de nós, oíanse os brados da xiganta enchendo toda a praza da Santisma Trinidade: -¡Ladrós, criminales, golfos.. ¡Botádelle a mau a ises...!.!” páx.69
 
“Cando paramos de correr, aló pola praza do Correxidor, ouvíronse no reló da catedral as badaladas de meia noite.” páx. 69

“Tiramos pra arriba con intención de meternos na casa do Milhomes, que vivía na rúa de Crebacús.” páx.69
 
“Botamos a andar baixando pola rúa dos Fornos” páx.71

“Dende o gonzo dunha porta, onde nos meteramos pra deixar paso a uns que cruzaban  pola rúa da Estrela” páx.71

“Cando voltaron a entrar, apretamos o paso e metímonos pola rúa do Tecelán” páx.71
  Rúa de San Francisco (antiga Tecelán).

“E sen sabere como, atopámonos na rúa do Istituto...i ó chegar frente ó adral da eirexa de Santa Eufemia, vimos que estaba aberta e metímonos nela como ratos...” páx.73
Atopamos a Igrexa de Santa Eufemia na rúa do Instituto (hoxe Lamas Carvajal).

“E logo fumos a dare á Fonte do Rei onde mexamos na pía, con licencia de vostede” páx.75

  Eduardo Blanco Amor, A esmorga. Ed. Galaxia, 14ª edición, xaneiro 1995, Vigo.