Mostrando entradas con la etiqueta david. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta david. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

Nuestras miradas se cruzaron, tristes

"Nos mudamos un mes después. Tuvimos que dejar la casa grande donde habían nacido tantas generaciones de los nuestros. Nos trasladamos a un pequeño piso de la carretera de Trives que se iba haciendo calle, como casi todas las otras, por la lenta expansión de Auria rebasando los antiguos extramuros.(...) Una de las circunstancias que más me  hirió en aquella despedida, fue el asomarme, por última vez, a la ventana de mi cuarto, por la que mi niñez tantas veces se había asomado al trasmundo de la catedral. Allí estaba el David -demasiado sabía yo ahora que era una estatua de transición, del siglo XIII- con su vida inmóvil, la cabeza inclinada, como oyendo el cordaje del arpa que, para ser más entrañable, no era monumental sino pequeña como una cítara, apoyada en su regazo, ceñida contra el pecho, como si necesitase ser uno con la vibración del escondido cántico que le llevaba a la comprensión de Dios:
     
              Cuando me cercaron las ondas de muerte y arroyos de iniquidad me asombraron...
            Tú ensanchaste mis pasos debajo de mi para que no titubeasen mis rodillas.

viernes, 31 de enero de 2014

El vuelo callado de una lechuza

"Frente a nosotros estaba el David, sin relieve, como laminado contra el resplandor de las vidrieras encendidas de luna. Contra las luminosas estalactitas pasó el vuelo callado de una lechuza.
  Continuamos un largo rato metidos en aquella conversación laberíntica. Desde hacía un tiempo, los coloquios con Amadeo me sobreexcitaban cada vez más. Ya no eran sólo sus palabras y su voz, sino su cercanía corporal. (...)
   Otras veces, en los cerrados boscajes que formaban las riberas del Sila, donde íbamos muchas tardes a nadar, me perseguía con cortos aullidos, como de salvaje, y cuando lograba alcanzarme caíamos en el césped, luchando."

Eduardo Blanco-Amor, La catedral y el niño, ed. Galaxia, Vigo 1997, páx.341