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viernes, 14 de diciembre de 2018

Cacéi unha lavandeira

"Fue la única vez que lo oyeron blasfemar. (La injusta compensación no llegó hasta dos días después, con una pulpada sensacional, en la que Casinó, ya como si nada hubiese pasado, despachó para sus insaciables adentros un caldero íntegro de pulpo en la Feria del Veintiuno).

  (...) Durante una larga temporada frecuentaron una tasca de las afueras, en el Campo de Mende, a orillas del Loña. La patrona había traído de una aldea en la raya de Portugal a una sobrina quinceañera que les llevaba los ojos a todos. La chiquilla era de una gracia y belleza poco comunes.

   (...) Por esta su lavanderil inclinación, solían cantarle una copla popular que le venía como anillo al dedo:

Paséi a Ponte da Loña,
paseina dunha carreira,
tireille un tiro a unha levre,
cacéi unha lavandeira."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.88-90-92

domingo, 2 de diciembre de 2018

Las primicias de la reciente vendimia

"Aquel atardecer de comienzos de otoño, desde los picachos de la cañada del Loña, era de una extraordinaria belleza. Habían ido a hacer un "magosto" (el pagano ritual del otoño incorporado por el Cristianismo como una fiesta religiosa más, cobijándola en el santoral al abrigo de la generosa capa de San Martín de Tours, patrono de la diócesis; en torno a las hogueras campesinas, a pleno aire, mientras se van asando las primeras castañas, se catan las primicias de la reciente vendimia, el vino nuevo, al socaire de cuya euforia se viven las iniciales experiencias dionisíacas: quien más, quien menos, todo el mundo se emborracha."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.58-59

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Aroma

"La cañada del Loña se ensancha en el Campo de Mende, en torno al cual los montes componen una especie de anfiteatro, que en febrero, intrépido adelanto de la primavera, se llena de la luminosa expectación de las acacias, cuyos amarillos embriaga los ojos, el corazón,  cuyo aroma embalsama el aire, el paisaje todo hasta los últimos rincones."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.55

lunes, 26 de noviembre de 2018

Apasionados, inquietos

"Los pasos por los caminos del Loña eran apasionados, inquietos, como el tiempo que entonces atravesaban; no se cansaban de descubrir rincones, perspectivas...

  La mañana de un domingo de comienzos de mayo se fueron río arriba, descalzos por el agua, desde la desembocadura hasta cerca del Embalse de Castadón; llevaban los pantalones remangados hasta más arriba de la rodilla y los zapatos colgados al cuello, enlazados por los cordones."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.47

domingo, 25 de noviembre de 2018

Los arrabales de la ciudad

"Ellos amaban los caminos, todos, y, sobre todos, los que tras haber rezagado los arrabales de la ciudad, donde todavía participan de un relativo urbanismo, orillan las escarpaduras del Loña, improvisados, haciendo verdaderos equilibrios para no perder pie. (Más tarde, años después, la carretera de Oira, tendida dócilmente a lo largo del Miño, plegándose a su voluntad mayor).

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.53-54

sábado, 24 de noviembre de 2018

Encogida, incómoda

"El valle es angosto. Se ahonda como un pasillo a la izquierda del río, entre colinas que sólo hacia el Sur lo dejan respirar un poco. El río lo cruza de Este a Oeste por el extremo norte, recibe en él dos afluentes, ambos por la margen izquierda: el Loña, a la entrada, y el Barbaña a la salida. Todas las del valle -las carreteras, el ferrocarril- bordean las márgenes del gran río o sus afluentes.

  La ciudad, encogida, incómoda en el estrecho regazo, en cuanto las lluvias y las nieblas le dan pie para ello, se despereza por las carreteras y los caminos de las afueras."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.53

lunes, 12 de noviembre de 2018

El espíritu del río

"Pero la naturaleza lo asimila todo y acaba por imponerle su pauta, de modo que la mayor parte de los elementos urbanos están por completo identificados con el espíritu del río y en más de un caso no hacen sino resaltar su natural belleza; la del Puente Viejo casi no debe ponerse de ejemplo, porque es una de las mayores con que cuenta el río; en el valle, sólo comparable a la de los álamos de la desembocadura del Loña, enfrente de Oira."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41

domingo, 4 de noviembre de 2018

"En pelotas"

"Ahora ya iban a bañarse solos. Al principio, a hurtadillas, como antes los hermanos mayores. Empezaban muy pronto, durante los últimos meses del curso escolar; no se atrevían a ir al Miño, que todavía bajaba muy hinchado por las lluvias y el deshielo; iban a los afluentes: el Loña, el Barbaña, y sse bañaban desnudos, "en pelotas", decían."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.32

martes, 14 de febrero de 2017

Desde Orense á Cea (II)

A nuestros piés, bajo el soberbio puente, gime el aurífero Miño y á pocos pasos sobre nuestra cabeza pasa vertiginosa la audaz locomotora haciendo crujir el férreo puentecillo bajo el peso de sus raudas ruedas.

Las vaporosas brumas, cual por  encanto disipáronse,  y el horizonte despejado permite ver el sorprendente paisaje que ofrecen las sin rival campiñas orensanas.

Allá queda Montealegre con su falda salpicada de casitas blancas entre viñedos verdes y su cumbre coronada de silvestres pinos, sobre los cuales rústica cruz destaca sus brazos de granito.

Mas abajo el solitario cementerio con sus bosques de ciprés y sáuce, cercando el pié del franciscano convento que avaro guarda el artístico cláustro y, mas abajo aún, la gótica catedral con su moderna torre y su magnífico cimborrio, proyectando negra silueta sobre la churriguerresca iglesia de Santa Eufemia y envolviéndolo, cual si en nubes de incienso fuese, en las múltiples espirales de blanquizco humo que de las encumbradas chimeneas brota. 

A las márgenes del Loña queda la pintoresca aldehuela del mismo nombre con su antiquísimo puente coronado de festones de yedra y sus bullentes cascadas que, al rebotar de roca en roca, deja en las juncias blondas de espuma y salpica de líquidos brillantes las atrevidas casas del pueblo de Mende, que basadas en socavados peñascos, inclínanse sobre el abismo cual nido de águilas á quien solo sostienen los débiles zarcillos de la trepadora vid.

En tanto el coche levantando las nubes de polvo sigue con vertigiosa rapidez; y pintorescas aldehuelas, nuevos caseríos y variados paisajes quedan á nuestro paso.

Por las lindes del camino los morados brezos y los dorados tojos agrúpanse en confusión mezclando sus odorantes flores con la bailadora pimpinela y la escabiosa, y los arbustos de los floridos setos siéntense enlazar por la madreselva, y el convélvulo por entre cuyas bien olientes flores asoma su negro fruto la silvestre zarza.
 


Heraclio Pérez Placer, “El Escorial de Galicia”, El Álbum Literario, 14 de outubro de 1888, nº37, páx. 3.

jueves, 9 de febrero de 2017

jueves, 29 de diciembre de 2016

Aló ó lonxe

"O paisaxe é como tódolos de Galicia, variado e hermoso por demasía: por un lado estensos lameiros de verde trébol, no cal apacentan os brancos carneiros; polo outro, soutos de castiñeiros e espesas alboredas mezcradas con medrosos piñeirales e frondosas viñas, e aló ó lonxe e prateado Miño misturando seus rumores cos do Barbaña, Loña e outra infinidá de regueiros que desatándose en innumerabres barazas, xa correndo mansamente en campos de cheirosas froles, ou xa lanzándose de laxa en laxa formando bulideiras cascadas que botan por doquer copos de espuma somellando brancas bolboretas, ou coas trasparentes gotas de auga salpicando as marelas froles da espadana, coroa de brilantes."

Heraclio Pérez Placer.“Os dous bicos”. Publicado en O Tío Marcos da Portela, Ourense, Parrafeo 185, páxs. 1-2 (19/6/1887). Recollido, posteriormente, no ano 1998 en Obra narrativa en galego de Heraclio Pérez Placer, edición de Mª Isabel Soto López, Colección Narrativa Recuperada, editada polo Centro Ramón Piñeiro da Xunta de Galicia, páxs. 537-545.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Orense (III)

Heraclio Pérez Placer. "Orense", El Ciclón, nº114, 12 de decembro de 1885, Compostela, páxs. 3-4  
(Publicado tamén, o mes seguinte, en El Eco de Galicia da Habana, nº186, 17/1/1886)

domingo, 10 de enero de 2016

Anfiloquiópolis

"Pasado o tempo, o capitán que comandaba aquela rea de troianos coñeceu a outro pobo que habitaba preto de onde, nunha ocasión anterior, Nemeto e Brais foran testemuñas do sono dun río. Aquela dama que descansaba chamábase Loña, e na súa desembocadura moraban os pacíficos abbisocios. (...)

  Todo o pobo, troianos e abbisocios, xa convertidos nun só, choraron a morte do prócer, e na súa honra bautizaron aquela cidade que fundaran á calor das burgas co nome de Anfiloquiópolis, a cidade de Anfiloquia.

  Pero o tempo non ten piedade de ninguén e aos poucos borrou a memoria daquel pasado grego, mentres os moradores da cidade extraían ouro das montañas do val do Miño, así como das súas areas que lavaban á luz da lúa."

Miguel Mosquera Paans. Viaxe a Lánsbrica. Colección Alcaian. Ed. Urco, Compostela, 2012, páx.36-37

viernes, 11 de septiembre de 2015

O curazón naquizado

"Logo escomencei eiqui as escursiós beira d´o Miño, as visitas á cuna d´os abós, os paseyos pol-as ribeiras d´o Barbaña, as ardentes horas d´a sesta pasadas n-unha caracocha n-a sombriza conca d´o Loña, é por fin aquil cambeo brusco aquil doído espertar d´un curazon adormido ós arrulos d´a purisima bris d´a Natureza... As escursiós abandoadas, as cacerías esquecidas, os sonos desfeitos, ó curazón naquizado, os ollos sin paisaxes porque os esborreaban as bágoas, é por fin este currunchiño Beira ó Barbaña que ti me ofreciche decindome tristeiro."

Francisco Álvarez de Nóvoa, "O Espertar", Beira o Barbaña. Paisaxes, Ed. do Castro, 1993. Edición facsimilar  a partir da única edición que se coñece: Ourense, 1894, Imprenta de "El Derecho". Páx.8

miércoles, 17 de junio de 2015

Xumiando xordamente

"Por un lado o xoguetón do Loña formando bulidoras cascadas cubertas con riscadas brondas e espumosos encaixes esvarando de laxa en laxa, e de penedo en penedo, enfiando as augas polas brilantes areas, xumiando xordamente e ocultándose de vez en cando pra logo aparecer máis brilante, descompoñendo a luz en mil coores, hasta que vai morrer ó Miño maxestuoso, que cal anguía de niquel corre silencioso, quizais cheo de fantesía por levar no seu seo o ouro que lle regala o Sil, ou quizais por non te despertar vai caladiño mirando as feitizadas ribeiras, nas cales se prende cal si quixese quedarse, e formando multitú de isliñas hasta que se perde polo Ribeiro, por aquel país celestial qe cría mulleres cal anxos, daquel país cuia fermosura canta en sentidas trobas o xílgaro de San Clodio, o ispirado vate Eladio Rodríguez."

Heraclio Pérez Placer,("Ourensiño, meu Ourense) Contos, leendas e tradiciós, 1891, Imprenta de El Eco de Ourense (Obra narrativa en galego, 1998, Centro Ramón Piñeiro, páx.184)

lunes, 27 de octubre de 2014

El camino que siguen

"Cruzaron por las parroquias de Vilariño y Velle; lugares concentrados en resaltes de roca sobre las laderas
de viñas, campos no extensos de aradas con el centeno castigado por la helada. Desde las curvas de Velle en los tramos altos pueden ver lejos, alzándose en los estribos, sobre la altura de los muros la puente de Orense, elegantísima y fina, que a tal distancia no deja precisar la ruina que la hace tal vez temporalmente intranhitabile. Puede ser que, pasando de Velle a La Loña por ásperos tramos, se hable de la Encomienda de la Batundeira de la Orden de Alcántara. El camino que siguen pasa el río Loña, por un puente alto, elegante, de un sólo arco y las aguas del río,  hijo de los montes, más bien torrente, se lanzan impetuosas. Después el camino se vuelve resbaladizo, de arcilla y guijarros o cantos rodados son también los muros. La ciudad no se destaca claramente.  Sólo se percibe la alta torre de la Catedral y, en lo alto, envuelta en el sol brillante del invierno el convento y la agradable fachada y torre de San Francisco dominando la ciudad. Los viajeros entran por el campo de la Pía da Casca o mejor por el de San Lázaro, plantado de ciruelos salvajes, con dos pequeñas ermitas blancas del Santo de los leprosos."

Ramón Otero Pedrayo, El Padre Feijóo: Su vida, doctrina e influencias, Instituto de Estudios Orensanos "Padre Feijóo", Orense, 1972, pág.47

Imagen: "Retrato del Padre Feijóo" de José Maea, José Vázquez. 1797-98. Ourense, colección particular. Do catálogo da exposición:: "Cidadán libre da República Literaria", outubro de 2014, Ourense. 

domingo, 22 de junio de 2014

Ourense

Ao pé do Montealegre nacín en ti,
Ourense, ás dez en punto da catedral,
e había seica un sol de Acuário,
unha brisiña e ningunha nube.

Miráchesme crecer desde os teus balcóns;
a flor primeira vina nun teu xardín,
pois sabiamente me ensinaches
entre os teus brazos de nai de pedra.

Con alma venerei a dourada luz
que baixa desde o ceo do teu abril
e a néboa ou cinza voadora
que por decembro che envolve os ríos.

¡E cántas veces áxil e xogoral
corrín nas túas alturas de inxel verdor
e desde a cima dunha lomba
me descolguei como folla ao vento!