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miércoles, 30 de julio de 2014

Esvaíndo as voces

"Íanse esvaíndo as voces. Ao lonxe ouvíase algunha gargallada. Ao chegar á Praza da Constitución, uns subiron pra a Fonte Nova, os máis baixaron pra a Barreira, outros seguiron pra a Ferreiría ou pra a Porta da Aira, ou pra os arrabaldos de casas de pallabarros onde vivían os máis dos traballadores."

Eduardo Blanco Amor, Xente ao lonxe , páx. 71, Editorial Galaxia, Vigo 2006 (2ª edición en BBA).

viernes, 18 de julio de 2014

Un tenderete de estampas e rosarios

“cochero de avinza nalgunhas casas que non o tiñan de seu ou pra viaxes ventrureiros nos de aluguer da empresa do Mangana (...)

  O cuio Potras herdara do seu pai un tenderete de estampas e rosarios no paredón do patín da Catedral que dá pola Fonte Nova, e que daquela o tiña alugado porque non lle gorentaba o trato, e despois fíxose cárrego dil a señora Andrea, polas mañáns que era cando viñan maiormente os badocos, e mais os días da feira do 7 e do 21”
          
 Eduardo Blanco Amor, Xente ao lonxe , páx. 59, Editorial Galaxia, Vigo 2006 (2ª edición en BBA).

miércoles, 7 de mayo de 2014

Non che convén



“Un día fun e díxenlle a Pepe o Roxo (que era fillo do señor Pepe o Roxo, que tiña banquilla de zapateiro na Fonte Nova) que por que non me levaba a unha arrasadeira. No xeito con que me considerou, fitándome de enriba a abaixo, deprocateime que, anque me quería ben, non me vía moi cabal pró asunto.

  -Non che convén. Vanche rifar na casa. Moitas veces esgázase o pantalón i esfólanse os zapatos ou pérdense as zapatillas.”

Eduardo Blanco-Amor, Os Biosbardos, ed. Galaxia, 1962, 12ª edición, "A arrasadeira", páx. 19

martes, 28 de enero de 2014

Un resplandor extraño en los ojos

"Fuimos las noches siguientes a ver el cometa de Halley, desde los altos del Montealegre. Aparecía sobre los pinares, fosfóreo, curvo, como agorero.
-(...)Tienes un resplandor extraño en los ojos.
-Sí, a fuerza de trasnochar acaban adquiriendo el color nocturno. Así son los ojos de los diablos, de lso viciosos de la carne y de los garitero -comentó, con falso acento tremebundo. (...)

Me acosté y tardé mucho en dormirme. Repiqueteaban en mi cabeza las frases de Amadeo; sobre todo las más elusivas, las lejanas, las de menos sentido. Se oían los chorros de la Fuente Nueva tamborileando sobre el parche del pilón."

Eduardo Blanco-Amor, La catedral y el niño, ed. Galaxia, Vigo 1997, páx.328/330

martes, 21 de enero de 2014

En torno al patíbulo

"-Entonces te espero a la vuelta del Jardín del Posío, en la Fuente del Picho. No tardes -le dije.
 -No, allí es demasiado lejos y podemos perdernos con tanta gente como irá.
 (...)
 -Hay que andar con cuidado, pues me parece que tus tías Lola y Asunción también van a ver la muerte, desde el mirador de la finca de los Eire.
 (...)
 -Bueno, después te contaré. Date prisa. Te espero en la Fuente Nueva -y dejó allí el capacho de la compra, en la panadería de la Maica.

 Un río interminable de gente se encaminaba hacia el campo del Polvorín. Mucho antes de llegar ya tuvimos que acortar el paso, y terminamos por meternos a través de unas viñas y por vadear un arroyo descalzos. (...) Mas tampoco así pudimos entrar ya en el campo de la ejecución. Retrocedimos, para coger el camino de la Sila, entre altos paredones que cercaban las viñas, y gateamos por las junturas de las piedras de uno de ellos hasta encaramarnos a una heredad.(...)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

"La mística Tarpeya"

"Di la vuelta por los soportales de la plaza del Trigo, tanto para guarecerme de la lluvia como para librarme de una posible vigilancia desde los balcones de mi casa.(...)

 Entré en la catedral por la puerta del Reloj.(...)

Salí cuando se alejó el dignidad, y me detuve tras un haz de columnas, espiando quién había en la nave del Rosario, pues si algún conocido me veía me haría echar de allí, como otras veces.(...)

Apretando los dientes y los puños, como si temiese que la determinación que allí me llevaba pudiera escapárseme por algún lado del alma o de la piel, me encaminé resueltamente hacia la capilla del Cristo. (...)

Venía de las naves del Rosario la voz alada de los niños de coro que jugueteaba en el aire, puerilizando el rezo.(...)