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sábado, 11 de diciembre de 2021

Desde la terraza

 "Recordó la festividad de San Martín, que tendría lugar dentro de tres semanas; muchas veces había contemplado la ofrenda floral desde la terraza; el cortejo municipal, de gala, salía del Ayuntamiento, cuya fachada daba al ala derecha de su piso; allí instalado, al amparo del sol suave de aquellas fechas, seguía la trayectoria de la comitiva que avanzaba solemnemente por la calle de las Tiendas hasta una esquina del edificio de la catedral, en donde, a la altura de unos diez metros, trabajada sobre la piedra catedralicia, estaba la imagen de San Martín de Tours;..."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.149-150.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Una cúpula oscura

"-La verdad es que con este tiempo lo mejor es salir de noche, porque de día no hay dios que aguante el calor. (...)

 Pagó la consumición, cogió la bolsa con la botella vacía y bajó por la calle San Miguel; paseaba despacio porque no le apetecía meterse en casa cuando estaba tan reciente la muerte de López, pero qué carajo (...) Atravesó la Plaza de San Martín para entrar en la calle de las Tiendas y subió a su piso; era la noche una cúpula oscura donde se descubrían las estrellas lejanísimas de agosto, y la luna, una sonrisa turbia que, cómplice, lo llamaba desde lo alto."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.118-119.

domingo, 8 de agosto de 2021

Un delicado sol

 "Un delicado sol todavía no seguro de su poderío lo acompañó cuando marchaba por la calle de las Tiendas para alargar un poco el momento de entrar en el Liceo. Caminó por la calle de la Paz, estrecha y gris, protegida de los rayos del sol por las edificaciones de escasa altura; dobló hacia la calle San Miguel y después enfiló Lamas Carvajal rumbo al Liceo."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.38.

viernes, 16 de julio de 2021

Un incendio

 "Atravesó la Plaza del Trigo y entró en su casa de la calle de las Tiendas: un antiguo piso de madera, frío pese a que dejaba dos estufas encendidas cuando salía por las mañanas contra las advertencias de Rosa, "que un día, don Eusebio, cuando yo termine de hacer la limpieza y me vaya, puede haber un disgusto, un incendio, lo que sea..."."

José María Pérez Álvarez, Las estaciones de la muerte. Duen de Bux, Ourense, 2008. Pág.12.

jueves, 3 de diciembre de 2020

A inercia

 "Unha hora máis tarde achegueime outra volta ata a Praza Maior. Os operarios do Concello recollían os restos da batalla de Rafael Sousa. O recordo da masiva reunión do día anterior outorgáballe á praza baleira unha aura de santo lugar con calidades de punto cero. Crucei a rúa das Tendas calibrando as consecuencias da colisión: o GIA volvería golpear en poucos días por moito que o Foro pola Democracia se sentise coma un cativo con zapatos novos. Detívenme a fumar un cigarro sentado nas escaleiras da Praza de San Martiño. Logo alcancei a Rúa da Paz sen saber moi ben cara a onde dirixir os meus pasos e a inercia levoume polo Progreso ata a Praza de Concepción Arenal."

Diego Ameixeiras, O cidadán do mes.  Ed. Xerais, 2006. Páx. 208.

sábado, 21 de febrero de 2015

Unha "descoberta" pola rúa

"Agardei na nosa casa, que a baleireza facía tan resoante e triste, até que fose aínda máis entrada a noite.
 A iso das once, saín a facer unha "descoberta" pola rúa dos Austrias, pola das Tendas; voltei pola praza do Trigo, metinme na rúa dos Fornos, saín de novo á do Tecelán. Non atopei con ninguén, nin xiquera co municipal que estaría ao abrigo, no torno da rúa do Paxaro. Non se vía ningunha fiestra acesa por entre aquela morma grisalla outoniza que viña do río."
Eduardo Blanco Amor, Xente ao lonxe , páx. 269, Editorial Galaxia, Vigo 2006 (2ª edición en BBA)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

"La mística Tarpeya"

"Di la vuelta por los soportales de la plaza del Trigo, tanto para guarecerme de la lluvia como para librarme de una posible vigilancia desde los balcones de mi casa.(...)

 Entré en la catedral por la puerta del Reloj.(...)

Salí cuando se alejó el dignidad, y me detuve tras un haz de columnas, espiando quién había en la nave del Rosario, pues si algún conocido me veía me haría echar de allí, como otras veces.(...)

Apretando los dientes y los puños, como si temiese que la determinación que allí me llevaba pudiera escapárseme por algún lado del alma o de la piel, me encaminé resueltamente hacia la capilla del Cristo. (...)

Venía de las naves del Rosario la voz alada de los niños de coro que jugueteaba en el aire, puerilizando el rezo.(...)

martes, 3 de diciembre de 2013

A catedral e o medo

"Desde muchas generaciones las gentes de mi familia habían nacido, vivido y muerto en una casa de tres pisos, situada frente a lo que debió haber sido la fachada principal del templo. Nos separaba de él la calle de las Tiendas, cuya anchura podían cubrir tres hombres cogidos de la mano. La galería de nuestro tercer piso alcanzaba apenas a la altura del arranque del gran pórtico exterior que daba al primitivo acceso a la nave principal; pues el templo estaba armado sobre los desniveles de la ciudad contruída al caer de una montaña, y por el lado que enfrentaba a nuestra casa se interrumpía bruscamente sobre un muro coronado de un balaustre, que tenía en su parte inferior, donde habían sido las antiguas bodegas y criptas, unos tabucos abiertos a ras de la calle, en bóvedas de medio cañón, ocupados por unos hojalateros, inquilinos del Cabildo, que llenaban la fimbria de las cercenadas bóvedas con el cabrilleo de los enseres de su trato. Realmente el templo había sido como guillotinado allí por la fantasía munincipal, que le amputara, dos siglos atrás, una magna escalinata, la cual, partiendo del pórtico, bajaba a través de lo que luego fue nuestra manzana, hasta una calle que seguía llamándose de la Gloria, aunque estaba, en aquellos hogaños, toda ella ocupada por fragantes tabernas.