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miércoles, 19 de octubre de 2016

Estreita e arrevesada

"Anque espesaba a brétema, a medida que rodaba a tarde, arrisqueime a guiar pola estrada de Barra de Miño. Dende que se pasa por baixo do arco do Viaducto, ata as piscinas de Oira, a ruta é agradable. Corres paralelo ó río, pero a unha distancia tranquilizadora. Rebasado o encoro, de aí a Ribela, a estrada, estreita e arrevesada, cínguese ó Miño. Nun día neboento, o bafo, a respiración do río, confunde o chapapote, clareado pola area e o uso, coa superficie grisalla da auga. Paseino mal. Conducín a gustiño, rezando para non tropezar cun camión ou un coche de liña en sentido contrario."


Bieito Iglesias, "O que enganan as iguanas" en  miss Ourense, ed. Galaxia, Vigo, 1994, páx.133

domingo, 26 de octubre de 2014

Después de una fuerte helada

"Invierno de 1686 a 87. La niebla, después de una fuerte helada, cubre el valle del Miño. Los viajeros salen
muy temprano, el padre, los niños, a caballo todos, el niño Benito tal vez a la grupa de un criado o mayordomo, de los varios de la comitiva provista de armas, con bestias de carga, pues ningún viaje de casa a casa en el antiguo Régimen labriego se comprende sin el transporte de objetos. Posiblemente acompañan otros hidalgos y clérigos que van a Orense al grupo del señor de Casdemiro que a todos entretiene con su charla. En la niebla parecen fantasmales los cipreses, se esquematizan los altos emparrados próximos y los que cubren los caminos. Suenan, perdido el sentido de la orientación, las campanas de parroquias, de un lado y otro del río en la niebla: San Miguel de Melias, Graices, Ribela, Vilariño. Parece enorme el portón de la casa con escudo. Siempre nace un leve sentimiento de pena al dejar una noble y hermosa morada, pero al sonar de los cascos de las cabalgaduras en el rudo empedrado de las calzadas, se acelera la gozosa vivencia y perspectiva del cambio. No encontrarán carruaje ni ligeras carrozas. Ningún trayecto de la provincia de Orense conocerá la rueda de radios hasta mediados del siglo XIX. El camino, a trechos empedrado, sube y desciende al compás del relieve en cañadas pratenses que bajan al Miño. Si la niebla se disipa, pueden ver el solemne discurrir del gran río y sus orlas de finos álamos despojados por el invierno, esquemáticos. El primogénito es el alma del grupo. Ya sabe muy bien la gramática y ha leído muchas cosas, pero en sus preguntas, en su vibrante niñez ya inmediata al despertar de la primera mocedad, domina una gravedad y tino en el juicio que hacen nacer, con hondo agradecimiento al autor de la vida y del mundo, en el alma de Don Antonio Feijóo, muchos y contradictorios pensamientos, ninguno doloroso. Se figura el "curriculum vitae" de su primogénito. ¿Será del tipo San Rosendo o del tipo Giraldo? O como su tío abuelo del pazo de Augas Santas."

Ramón Otero Pedrayo, El Padre Feijóo: Su vida, doctrina e influencias, Instituto de Estudios Orensanos "Padre Feijóo", Orense, 1972, pág.46

Imagen: "Retrato del Padre Feijóo" de Vicente Arbiol.1848. Óleo sobre lenzo. Ourense, Instituto Otero Pedrayo.Do catálogo da exposición: "Cidadán libre da República Literaria", outubro de 2014, Ourense.