sábado, 17 de noviembre de 2018

La orillo pacientemente

 "En la décima de la trenza -ya muy posterior-, la imagen del río se perfila como un símbolo de aquel sueño fugaz, inaprehensible:

Como un gran río regresa
tu trenza, como un gran río.
El pensamiento sombrío
como un gran río atraviesa;
como un gran río, no cesa
de transcurrir su corriente.
La orillo pacientemente,
la rodeo..., vano empeño,
que jamás su errante sueño
se represa tras la frente."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.46

viernes, 16 de noviembre de 2018

Te irás con el agua de los días

"Te irás con el agua de los días,
te irás con todas tus palabras como pájaros...
Un hombre querdará eternamente encadenado a tu 
ausencia,
por las mudas orillas del recuerdo,
en aquel puente cotidiano para siempre.
Le crecerán, frondosas, la barba, la mirada
poblada de pájaros tristes y canciones purísimas;
por el cóncavo cielo de tu mano
revolarán las alas de sus sueños...
Tú -rotos todos los puentes de la ternura-
estarás sin orillas,
cada vez más distante..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.45

jueves, 15 de noviembre de 2018

Aglutinándolos

"Ella, tras un tiempo de indiferencia y silencio, comenzó a contestar a sus cartas. En las de ella, toda referencia era plural, sin dejar traslucir la mínima inclinación, lo qu los iba uniendo más y más, aglutinándolos, de modo que su vida toda giraba en torno a la casa - el puente, la orilla del río-, donde ella estaba casi siempre. Ahora bajaban con frecuencia a la orilla del río y paseaban bajo el muro de la huerta."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.44

miércoles, 14 de noviembre de 2018

"Estúpidamente por amores"

"Paseaban incansables por el puente, con la esperanza de verla asomarse a la galería, bajar hasta el muro de la huerta..., le escribían en común: largas cartas en las que, sobre todo, campeaba la lealtad de su litigio y donde siempre daban por sentado que ella sería para uno de los dos, sin admitir ni la más remota posibilidad de un tercero. (...) Y no comprendían cómo el profesor de Literatura del Instituto podía decir, refiriéndose a Larra, que se había suicidado "estúpidamente por amores"."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.43

martes, 13 de noviembre de 2018

Lugares propicios

"Las riberas del Miño, por su belleza, son lugares propicios -proclives- a los sueños, al ensueño, al amor...

  Ella vivía cerca del río. Desde el Puente Nuevo se veía la casa: las galerías azules, la huerta, el  muro terminal... La huerta se escalonaba en bancales por la pendiente de la ribera y estaba contenida por un muro alto, abalconado sobre el río como un malecón; en las riadas, el agua rondaba el muro; a veces llegaba hasta él y lo acariciba con sus manos apasionadas, temblorosas..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41-42

lunes, 12 de noviembre de 2018

El espíritu del río

"Pero la naturaleza lo asimila todo y acaba por imponerle su pauta, de modo que la mayor parte de los elementos urbanos están por completo identificados con el espíritu del río y en más de un caso no hacen sino resaltar su natural belleza; la del Puente Viejo casi no debe ponerse de ejemplo, porque es una de las mayores con que cuenta el río; en el valle, sólo comparable a la de los álamos de la desembocadura del Loña, enfrente de Oira."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41

domingo, 11 de noviembre de 2018

Las riberas

"Las riberas del Miño a su paso por el valle de Orense están condicionadas por la presencia de la ciudad: las huertas y viñedos llegan casi hasta la orilla del agua (algunas casas están tan próximas que las riadas las alcanzan); hay tres puentes: el Viejo, el Nuevo y el Viaducto (de reciente construcción)."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.41

sábado, 10 de noviembre de 2018

Al río todo

""Vámonos, joder!,¡qué hostias hacemos aquí!" La voz tenía un tono acerado, agresivo, como si quisiese desafiarlos a todos: a ellos, al misterio insondable en que acababa de hundirse el noble camarada, al río todo, que seguía su curso, invariable, con lentitud dulcísima, ajena..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.39

viernes, 9 de noviembre de 2018

Ya en la orilla

"Aquel día, un día de principios de temporada (apenas apretaba el calor, apenas había gente en el río) fueron a bañarse a "Los Caños", una plataforma de cemento en la que se asentaban dos grande tuberías que hacían la traída de agua para la inmediata central eléctrica. Era un sito donde se bañaba poca gente, porque la profundidad era muy grande ya en la orilla. Aquel día estaban ellos solos, no se veía nadie por las cercanías."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.37

jueves, 8 de noviembre de 2018

"El río es libre"

"Las chicas apenas iban al río; sólo algunas, a sitios muy retirados y con alguien de su familia. Ellos las rondaban. "El río es libre", decían los armadanzas para justificarse ante los que se resistían a acercarse por timidez y los tachaban de "falderos". Pasaban ante ellas, nadando río abajo, cantando a voz en grito las canciones de moda; "...si me quieres matar, ¡miraméee"."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.36

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Virilidad

"En el río iban haciendo el descubrimiento de sus propio cuerpos. Se avergonzaban pudorosos de sus formas casi neutras todavía y, para vencer la timidez, hacían alardes de virilidad diciendo procacidades: "Tienes piernas cachondas, de furcia (era como solían llamar a las prostitutas). Me dejas que te las magree". "Sí, toca cabrón, toca, ¡ya verás que gustazo te va a dar"."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.34

martes, 6 de noviembre de 2018

Rumoroso, espumante

"Por la tarde, en el Instituto, presumían ante los compañeros: "Nosotros fuimos esta mañana, y ¡está buenísima!".

  Por mayo, iban ya casi todos los días. El río venía muy crecido todavía, pero en las presas de los molinos se atenuaba la corriente y no había peligro si no se acercaba uno al extremo por donde rompía el cachón, rumoroso, espumante."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.33

lunes, 5 de noviembre de 2018

"Como el caldo"

"Un año fueron por primera vez ya la víspera de San José; fueron a la Pozanca de San Juan, una pequeña charca, bastante profunda, que tras el invierno se formaba cada año en medio del gran coiñal del Miño y que algunos resistía todos el verano sin secarse. Allí, el agua estaba siempre más templada; en el verano "como el caldo", decían."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.33

domingo, 4 de noviembre de 2018

"En pelotas"

"Ahora ya iban a bañarse solos. Al principio, a hurtadillas, como antes los hermanos mayores. Empezaban muy pronto, durante los últimos meses del curso escolar; no se atrevían a ir al Miño, que todavía bajaba muy hinchado por las lluvias y el deshielo; iban a los afluentes: el Loña, el Barbaña, y sse bañaban desnudos, "en pelotas", decían."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.32

sábado, 3 de noviembre de 2018

Un nutrido archipiélago

"se bañaban en las peñas de enfrente, donde ya en la orilla había mucha profundidad -"cubre", decían ellos-, porque todos sabían nadar. Venían río abajo y, al pasar frente a ellos, gritaban: "¡Don Felipe, don Felipe...! y, cuando él miraba, se zambullían dejando las nalgas fuera, y se veía un nutrido archipiélgo de culos en el centro del río."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.23-24

viernes, 2 de noviembre de 2018

El agua

"Algunas veces se atrevían ya a bajar a la orilla del río para ver el agua de cerca. Cogían en el coiñal pequeños cantos rodados -los más planos- y jugaban a "cortar la corriente". Las piedras, habilmente lanzadas a ras del agua, la tocaban  intermitentemente, a saltos sobre ella, como si rebotasen contra el plano ideal de la superficie fluyente. Iban contando los saltos -"uno, dos, tres..."- al principio muy distantes, tocando apenas el agua..."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.27

jueves, 1 de noviembre de 2018

Bajo los propios arcos

"Por las cercanías del Puente Viejo -en el campo de los Remedios, bajo los propios arcos- acampaban los gitanos. Ellos los miraban con una mezcla de miedo, reminiscente de los todavía cercanos "cocos" infantiles, y envidia de su vida anárquica, libérrima, tan ajena al riguroso, invariable orden familiar de sus hogares."

Julio López Cid. El Río. Duen de Bux, Ourense,  2008. Pág.27